3 notas sobre esto, eso y aquello

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septiembre 30, 2011 por carlosalonsoromero

1. No dejo de imaginar ‘casus belli’. Qué chispazos podrían desatar una nueva gran deflagración. Me explico: si observamos con detenimiento el momento económico actual –desempleo rapaz, endeudamiento total, estancamiento final-, está claro que ha llegado la hora de otra gran guerra. Durante el siglo XX, coyunturas como la actual se resolvieron siempre enviando al frente a los muchachos, es decir, a toda la mano de obra sobrante. Además, mientras haya una guerra, nadie osará cuestionar a los gobernantes. Hay que ser patriota y tal. Nadie se acordará de los ineptos que nos llevaron a esta ruina cuando haya que “arrimar el hombro”, “fer pais” y toda esa mierda. No te preguntes lo que puedes hacer por tu país sino lo que tu país puede hacer por ti, o al revés, ya no me acuerdo… De modo que, como decía antes, no dejo de imaginar casus belli. Un disparo a Obama o Sarko en plan Francisco Fernando, serviría. O un asalto al Banco Central Europeo reventando a Trichet frente a las cámaras. ¡Plumbaa! ¿Y qué les parecería un ataque con drones a la Cámara de los Lores? Pero claro, como consecuencia, y por cojones, habrá que reventar de nuevo la periferia de los países progresados. Entre blancos no está bien matarse. Ya se hizo y fue traumático. Y encima luego se creó Israel. El problema es que andamos escasos de villanos. Prácticamente, ya sólo queda Armadill-O-Jack. Habrá que decirles a los de la CIA que vuelvan a disfrazarse de árabes, porque el ejército está desmotivado y las rivalidades europeas ya no dan para tanto… De paso, otra guerra serviría para terminar de rapiñar los pocos recursos energéticos que quedan. No se escandalicen, hombre. En Washington llevan tiempo pensándoselo.

2. El Consorci de Turisme de Barcelona, es decir, los empresarios del sector turismo junto con cuatro burócratas de la Diputación de Barcelona, han decidido que 9 de cada 10 Barceloneses estamos a tope con el turismo. Wuuu-huuu (sé que no pueden verme, pero en estos momentos estoy haciendo el saludo surfero a unas belgas que salen del Museu del Barça).  Esto ha sido justo después de que el Gremio de Paragüeros de España (el GPES) haya determinado que a 19 de cada 20 españolos le gustaría ir con paraguas más a menudo si sólo lloviera un poco más y de que el Gremio de las Empresas de Galvanización (el GEG) haya difundido un estudio que demuestra que, si la gente pudiera, 4 de cada 5 ciudadanos galvanizaría más. En fin, que esto da pereza ya comentarlo de tan tonto y tan económico que es. Y discúlpenme por abusar de los sinónimos. Hicimos un fanzine entero sobre el tema hace casi un par de años. Además, un comentarista de la noticia de El Periódico ha hecho un resumen bastante gracioso del asunto:

 Pues hay otra estadística igual de creible que dice que 25 de cada 10 Barceloneses estamos hasta los h…de la masificación del turismo en nuestros barrios, que encarecen los precios, ensucian, gritan y mean borrachos de noche y de dia y caminan como borregos por las calles haciendo fotos y comprando e camisetas de Messi.

25 de cada 10. Jaja. Me encanta.

3. Igual que hay infinidad de sistemas informáticos que controlan la producción de cualquier cosa en tiempo real, propongo sustituir a nuestros gobernantes por un software ad-hoc. La idea es suprimir el gobierno, como hizo Lex Luthor en DK2, El Señor de la Noche Contraataca, y que de vez en cuando pongan un video de una rueda de prensa de un busto parlante que diga las sandeces habituales: la crisis ya casi ha pasado, nuestras previsiones son crecer un 3, estamos negociando un nuevo pacto social para garantizar el empleo y, cuando toque, feliz navidad o ¡qué bonita que fue la transición! Con esas cuatro o cinco frases/variables, tendremos un gobernante más decente que cualquiera de los ciborgs que se presentan a las próximas elecciones. Como ven, no hace falta que sea un software muy sofisticado. Creo que lo mejor sería poner a un perrito adorable como líder y gobernante, algo chachi, étnico y abrazable como Obama. Un muñequito en 3d tan tierno que cuando diga “cinco mil funcionarios menos mañana” te den ganas de lanzarle un beso o una galletita de pellejo seco de ternera. Si les hace felices, en este momento de austeridad monacal, pueden interpretar todo esto como una medida antidéficit. ¡Qué mejor recorte que no tener gobierno! O mejor: tener un gobierno automático. Con un contrato de mantenimiento relativamente barato podríamos tener a Bubbi gobernando un par de décadas, durante las cuales, además, podría prepararse a su sucesor, un conejito llamado Pongui. No es ninguna broma (o sí, pero no del todo). Hoy nos hemos convertido en una colonia alemana (no, 4711 no; me refiero a parte del imperio financiero alemán), que a su vez es una colonia de Goldman Sachs, y aquí ya no se decide nada de nada. Ya no hace falta que ahí arriba sigan haciendo como que hacen:

-Espera espera, que voy a sacar un reglamento para regular los horarios de las pistas municipales de petanca.

-No, tío, no: se te ha acabado el tiempo. Ahora gobierna Bubbi.

Los políticos –repitiendo esos ruines eslóganes de inevitabilidad “no hay alternativa” o “lo piden los mercados”- llevan tiempo negando la posibilidad de la propia política, que es la acción para la que se pretenden válidos. Si, según ellos, no hay opción. ¿Para qué coño nos sirven? Si sólo pueden hacer lo que está mandado, automaticémoslos, que para eso somos hijos del posfordismo. Long live Bubbi…

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