La crisis desata al MNK

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septiembre 17, 2012 por carlosalonsoromero

Los keynesianos han recuperado el oxígeno que los media les ha privado durante dos décadas de papanatismo posmo y charletas sobre innovación y sinergias. A mí, que siempre interpreté Bretton Woods y los pactos sociales fundados en el goteo keynesiano como la institucionalización de la desigualdad y la piedra angular del hijoputismo de los últimos 50 años, esta revitalización del corpus keynesiano me da entre asco y sorpresa. La sensación de haber pisado una tifa. Cómo ha podido producirse semejante revival es algo digno de rastreo (y preocupación). Supongo que el clasismo intelectual de nuestros periodistas y su alergia a la profundización les ha llevado a recabar principalmente fuentes académicas. El razonamiento es de preescolar: la crisis es económica, pues que nos la expliquen los economistas. Pero no sólo ha sido la búsqueda de fuentes de prestigio docente la que ha propiciado el revival. También ha sido el espíritu conciliador CT y la unwritten law de “no hacer leña del árbol caído”. De modo que los periodistas no han ido a Xavier Sala i Martí a preguntarle:

-¿Oiga, tiene alguna noción de porqué todo lo que ha escrito en La Vanguardia en los últimos 10 años (pongamos, todo lo pre-2008) está tan completamente equivocado? ¿Piensa seguir enseñando sus modelos de proyección en la universidad ahora que se han comprobado horriblemente erróneos?

Con lo cual podríamos haber sacado bastante en claro (por lo menos para tachar 80 de las 85 variables que maneja el hombre de las americanas asombrosas y con él todos los liberales que adoctrinan en prensa). Lo que han hecho, sin embargo, ha sido buscar economistas “limpios”, que no hayan estado en el ajo durante el saqueo de las finanzas estatales. A ver, ustedes, que no se han equivocado tanto, explíquennos todo esto: y lo que han explicado los keynesianos, qué enorme desilusión, es que hay que ir a buscar soluciones al final de la WWII. La clave, por lo que se ve, no está en anticiparse a la Nueva Edad Media que predice A.Baños y cambiar el modelo sino en hurgar en el caos de posguerra y en la reinvención del Estado del Bienestar. El único plan de contingencia frente a los desmanes del capital financiero es un muro de contención socialdemócrata. Y puesto que el origen de este actual desmán es la construcción europea y la financiarización sin límites legales, para salir de aquí nos bastaría un rebobinado a 1965. Tal es la interpretación del Movimiento Nostálgico Keynesiano (MNK en adelante). ¡Profesor Navarro, encienda el DeLorean!

No sé si somos conscientes que esta es una simple oscilación que nos lleva de regreso al pensamiento económico que fue hegemónico durante la mayor parte del siglo XX. El pensamiento cuya implementación llevó a la paz social más duradera dentro del capitalismo. Y es aquí, justo en este punto, donde hay que intentar desbrozar la verdad y ajustar nuestras interpretaciones: ¿entendemos aquella paz social como un periodo de bienestar de la mayoría o como una cataplasma que aplacaba una profunda insatisfacción generalizada? Y aún queda una segunda pregunta, aún más dura: ¿siguen existiendo las condiciones que hicieron posible el despliegue del Estado del Bienestar? El ataque a los salarios y a la estabilidad laboral, la burbuja inmobiliaria y el endeudamiento familiar, la revolución tecnológica, la museificación y turistificación de las ciudades, la mercantilización del campo y de la comida… El neoliberalismo ha acompañado una guerra total que hemos perdido, y se han impuesto una condiciones sustancialmente distintas a las de los años 70. Este, por resumir, no es el mundo de antes.

No resulta extraño que, por comparación a la corriente económica hegemónica que ha acompañado al capitalismo en las últimas décadas, el MNK vaya ganando aceptación, pues durante la crisis, los neoliberales han quedado retratados como unos incompetentes teóricos, cuando no directamente como unos aprovechados hijosdeputa. De hecho, ya no quedan ovarios para seguir manteniendo las sandeces con las que nos inundaban a mediados de los dos mil. Ahora su ciencia tiene mucho más de catecismo, de ciencia moral burguesa a lo Josep Pla, que de análisis académico. El neoliberalismo está en la misma categoría epistemológica que los consejillos del abuelo. De hecho, ha menguado hasta lo que podríamos denominar como la “narración de los tres puntos”: punto uno, alusión a la época de bonanza irracional; punto dos, universalización de las responsabilidades; y punto tres, exhortación a una vida virtuosa de privación u oportunidades en la pobreza (emprendimiento o migración).

El corpus teórico del MNK es, no cabe duda, bastante más humano (y menos instrumental) que el de los neoliberales, que al final no serán recordados por nada más que por generar las explicaciones con las que nos han endilgado desde arriba las estrategias de empobrecimiento. Al MNK, no hay que negarlo, les distingue no haber participado en el cover-up intelectual del asalto a las rentas del trabajo por parte de un puñado de gente rica, pero eso no les da la razón, sólo algo más de credibilidad. Precisamente, es en el combate entre estas dos teorías donde se hace más patente la ceguera del MNK. Y es que sigue afrontando la realidad de modo estrictamente dialéctico. Aún siendo una teoría afín a la socialdemocracia y cuyo fin último es la cohesión social y el incremento de la calidad de vida, sigue una guerra de desgaste frente a un cuerpo doctrinario mutante, inestable, sin fundamento social alguno, y que sólo persigue eficiencia y rentabilidad. El neoliberalismo ha sido siempre, en esencia, una teoría de acompañamiento. Así como el racismo lo fue para el imperialismo. El liberalismo, y más específicamente el neoliberalismo, es como un manual de instrucciones para la implantación y extensión del capital. Si queremos mejorar en algo las cosas, no hay que discutir contra él, sino hacerlo al margen.

El MNK, sin embargo, ha emprendido esta tarea con un desgaste solo comparable a su perseverancia. A la idea de que hay que crecer, producir y mercantilizar todos los ámbitos de la vida, el MNK ha respondido con una actitud de serenidad y una contrapropuesta en compensación:

-Está bien, vais a saquear los recursos naturales y esclavizar a las poblaciones del planeta, pero, ejem, chicos ¿no os parecería bien un poco de seguridad social? ¿Y pagar impuestos? A ver, tampoco mucho, no os pongáis así. Antes se hacía y tal…

Se han pasado los últimos 60 años haciendo de Pepito Grillo, y siguen en ello. ¿De verdad hace falta que el MNK discuta los términos de la rendición con los vencedores de la guerra? ¿En nombre de quién? ¿Van a seguir intentando embaucar a los de arriba sobre la utilidad de robar poco a poco durante varios siglos y la inconveniencia de robarlo todo de golpe? ¿Qué utilidad tiene recordarles a los representantes del capital que están pasándose de la raya, que la excesiva rentabilización de los negocios y la extracción rápida de plusvalías ponen en peligro la viabilidad del propio juego? ¿No se hace evidente con estas reprimendas que a los socialdemócratas tienen un velado interés por prolongar esta viabilidad? ¿No se parecen en esto a Warren Buffet, inquieto ante una probable disminución de la demanda agregada que haga bajar los ingresos de su wall-mart?

De momento, lo que importa, lo estratégicamente importante, es que el BCE compre nuestra deuda. ¡¿De verdad que esos son los términos en los que van a moverse los académicos que hoy se encuentran a la contra?! Qué pobreza intelectual. La crítica de fondo ha dejado paso a la discusión sobre aspectos técnicos. Reconozcámoslo: la mayor parte de textos del MNK se dedican al parcheo. Un parcheo intelectualmente indigente. Son abiertamente capitalistas y pro-crecimiento. Y lo peor es que tienen una excusa perfecta: “mientras la balsa se hunde, hay que preocuparse por reflotarla; es del género idiota preocuparse por lo que haremos cuando vuelva a flotar”.  De momento, convienen, medidas de emergencia: que vuelva a fluir el crédito, que vuelva a haber consumo y que el PIB remonte. Pero esto sólo provisionalmente, ya saben: necesitamos un periodo de estabilización. ¡Ah! ¡Qué vida la nuestra, siempre atravesando etapas de transición, periodos de estabilización, trances históricos! ¿Verdad? Desde que nací, vivo en una contingencia. El mes que viene, Carlos, el mes que viene, si todo va bien, te subimos el sueldo.

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12 pensamientos en “La crisis desata al MNK

  1. Dr. Gameboy dice:

    Me ha encantado este texto! el socialismo le tiende el contrato social al capitalismo pero este no sabe leer, el capitalismo es un animal y como tal hay que tratarle. (bueno, pobres animales xD)

  2. Fernando dice:

    “…. El corpus teórico del MNK es, no cabe duda, bastante más humano (y menos instrumental) que el de los neoliberales”.

    ¿A qué te refieres con que el corpus teórico del MNK (que como tal no existe, y sí el neokeynesianismo, cuyo modelo teórico es distinto del modelo neoclásico) es más humano?. Las teorías económicas utilizan los modelos para explicar los hechos económicos y las políticas económicas que pueden influir en los mismos. No se diferencian en la humanidad, sino en la interpretación de los hechos económicos

    • carlosalonsoromero dice:

      No puedo estar más en desacuerdo. Claro que se diferencian por su humanidad. Los cuerpos teóricos de ambas doctrinas se aplican a sociedades humanas más o menos amplias, y con resultados dispares. La socialdemocracia limita las desigualdades sociales y el liberalismo (y neoliberalismo), por contra, las dispara. Por lo tanto, una es mejor para los humanos, para un mayor número de humanos, y por lo tanto es más humana. Es un razonamiento sencillo.
      El liberalismo es allá cada cual con su circunstancia y el Estado que se limite a garantizar esta situación de supuesta libertad. El keynesianismo (o la economía de los socialdemócrats, por ser más exacto), pretende un punto de partida similar, pero con el Estado compensando las desigualdades mediante la redistribución (por medio de políticas fiscales progresivas y estímulos varios). A la primera se la suda la raza humana, está diseñada para dinamizar la economía. La segunda es compasiva al estilo cristiano: pobrecicos, démosles unas migajas. Como se ve, la segunda es más humana. Erronea igualmente, pero más humana.

      • Dr. Gameboy dice:

        ya decía nietzsche que el comunismo y el socialismo son la sublimación del cristianismo

      • Fernando dice:

        Estás confundiendo la política con la teoría económica.

        La redistribución no es un objetivo del modelo neokeynesiano (ni de ningún otro modelo teórico en economía). La teoría neokeynesiana concluye que, dada la rigidez salarial, el Estado debe impulsar la economía mediante el gasto público cuando se encuentra atrapada en la “trampa de la liquidez”. Esto no es lo mismo que unla política fiscal redistributiva.
        Al liberalismo económico no le suda la raza humana (puedes leer alguno de los textos de Adam Smith por ejemplo). Si te refieres a lo que se denomina neoliberalismo, entramos en la política y no tiene nada que ver con el modelo clásico ni tampoco con el neoclásico.

      • carlosalonsoromero dice:

        Es cierto que Keynes no propone redistribución: le he atribuido un acierto cuando su economía es aún más desalmada. La cosa es poner dinero en circulación en forma de proyectos estatales y contratación pública. Ya sabemos lo que supone eso en cualquier democracia progresada. Subcontratación, salarios de mierda y concentración de riqueza.
        Por otro lado, a Adam Smith no le preocupan las personas: le preocupan las naciones y su “riqueza”. Cómo se distribuye esa riqueza dentro de cada nación, se la suda. Corrígeme si me equivoco.
        Insisto: la clave de mi post, como la de los libros de Baños o el ensayo pionero de José María Cabo es que la economía, en tanto que ciencia prescriptiva (o por lo menos la parte que se dedica a la proyección) es esencialmente política. Receta a los gobiernos qué hay que hacer, cosa que no hace ni la antropología ni la sociología ni prácticamente ninguna otra ciencia social. O sea: que más político imposible. Otra cosa es que a los economístas o los que tenéis un cierto cariño a esta “ciencia” os guste considerarla de forma aislada, como si no tuviese nada que ver con los humanos y su organización social, como si interactuásemos con probetas o comprobásemos la densidad de unas aleaciones.

  3. erbobo dice:

    Mira que no acostumbro a leer La Vanguardia, pero me has recordado al hombre de americanas imposibles y he ido a ver cual es la última que nos suelta.

    Y a fecha de hoy mismo, hay un vídeo que no puede ser más manipulador, torticero, demagogo y parcial.

    Juzguen ustedes la astracanada:

    http://videos.lavanguardia.com/economia/20120921/54350633622/sala-i-martin-subir-salario-medio.html

    O cómo usar las estadísticas a tu puto antojo.

    Hay una serie de posible factores que hacen que las estadísticas arrojen un resultado T ( Salarios medios suben). Estos factores, entre otros, pueden ser:

    P – Los salarios más bajos suben.
    Q- Todos los salarios suben.
    R- Un dinosaurio se come a todos aquellos que tienen un bajo salario.
    S – Los que tienen salarios más bajos van al paro y dejan de computar.

    Lo que en lógica aristotélica vendría siendo:

    Si P o Q o R o S, entonces, T.

    Lo que no puede ser es que si se da T, suponer que se haya dado tu premisa favorita, dando por hecho que las otras son imposibles. Si su premisa favorita fuera la R, echaríamos todos a correr…

    Y al revés, si los salarios bajan, no es porque estemos bajando los sueldos a medio país, no, es porque lo estamos haciendo bien, estamos contratando inmigrantes ya que aquí no hay gente dispuesta a trabajar.

    Además, al final del vídeo, el tío tiene los santos cojones de decirnos sin despeinarse ni ponerse colorado que las estadísticas son muy manipulables. Que tengamos cuidado que canal miramos o que diario leemos. No vaya a ser que nos engañen…

    Me gustaría equivocarme y el colega no esté diciendo lo que creo que está diciendo, pero creo que si, lo ha dicho.

    En fin, un saludo. Y espero ansioso ver ese lienzo 12 x 10.

    • carlosalonsoromero dice:

      Lo de las variables económicas es increíble. Es como meter un montón de dados en un cubilete. Dentro de unos siglos, cuando o bien estemos al borde de la extinción o bien nos hayamos desprendido de las nuevas castas de sacerdotes (expertos y economistas de toda ralea), se les recordará con la misma mezcla de asco y ternura con la que se describe a los doctores del siglo XVIII, sangrando con sanguijuelas a sus pacientes. Qué crueles eran, sí, pero es que pobrecicos, no sabían más.

  4. Tarski D. Guzmán dice:

    Yo diría que lo que todo el mundo tiene en la cabeza como keynesianismo es la síntesis aberrante de Keynes y neoclasicismo que Samuelson y otros listos se inventaron allá por los sesenta. Como explicaba Peter Gowan, el núcleo duro de la propuesta de Keynes era la limitación radical del capital especulativo, algo de lo que los keynesianos de guardia pronto decidieron olvidarse. Por otro lado, Keynes también se interesó por las posible evolución de las grandes empresas hacia modelos de gestión no centrados en la ganancia (por ejemplo, en “El fin del Laissez Faire”). Creía que las grandes corporaciones acabarían pareciéndose a universidades y otras organizaciones cuyo motor no era el plusvalor. Esto, claro, suele despertar la hilaridad tanto de liberales como de socialistas hardline cuando, en realidad, es una línea de diseño institucional que al menos merece ser pensada.  

    • carlosalonsoromero dice:

      La realidad ha venido siendo al revés, sí: son las universidades las que se ha convertido en empresas… Pobrete Keynes.

      Hace poco, leyendo lo último de David Harvey, pensando en esta y otras cosas, di con un capítulo en donde DH intentaba encontrar una explicación de porqué un capitalista no puede conformarse con el mismo beneficio del año pasado, porqué el capitalismo tiende siempre a crecer ad infinitum. Es algo que no he entendido en la vida (y creo que voy a morirme así). Siempre he pensado en corto: si el negocio es rentable y da para vivir bien, porqué complicarse la vida con ampliaciones de capital, expansiones y otras preocupaciones horribles. Pero al parecer el capitalimo no funciona bajo estos parámetros perezosos. Si no lo entendí mal, un entorno de competencia más o menos perfecta requiere una inversión creciente para el perfeccionamiento del negocio, y sin la ampliación del mismo esto no puede garantizarse. De otra forma, los competidores le dejarían fuera del mercado y no habría capital que reproducir.

      El caso es que parece que en algún momento de finales del sXX, esto se ha torcido, y tan difícil es el crecimiento mediante la producción y colocación de productos en el mercado que los humanos nos hemos puesto a producir y colocar el dinero, directamente. Financiarización. De modo que Keynes, ese hombre, está contra el capital financiero pero no contra el crecimiento, luego hay que colocar excedentes de forma perpetua (permíteme esta ultrasíntesis). Pero en los momentos en que se liberó el mercado financiero ¿No había unos problemas salvajes para recolocar los excedentes del capital? ¿De qué forma hubiese salido de aquí el capitalismo? ¿Ampliando ad infinitum su tejido productivo cuando había una superproducción evidente y una saturación de reclamos para el consumo? No sé, no sé… ¿Nos creemos el cuento de que la reinversión en forma de i+d, robotización o ampliación del negocio hubiese sido suficiente? Me parece un poco inocente. ¿De qué forma podría haberse canalizado TANTO dinero?

      Keynes comete los errores propios de su disciplina, que nacen de los límites de la imaginación del hombre. Debía ser bastante difícil predecir, en sus días, que un empresario tipo, ante el peligro de la superproducción, los límites de la tecnificación y la imposibilidad de reducir a 0 los salarios, al final iba a preferir especular a lo bruto con su dinero que montar otra fábrica de galvanización de tuercas para sistemas de riego mecánico. Son demasiadas variables, demasiados años después de muerto, como para que podamos echarle en cara que se equivocó en todo. Pero como decía, este es un poco es un problema de la probabilística económica en general. Es una ciencia que da para montar tenderetes en las ferias, pero no para organizarse en universidades.

      Pero es igual, pongamos en plan what if universos marvel. Se le ha hecho caso: gracias a Keynes, en 2008 no hay especulación y el empresario monta ooootra fábrica de galvanización de tuercas para sistemas de riego mecánico… ¿en qué sale ganando la raza humana? ¿En que hay más humanos trabajando, maquinizados, fabricando idioteces?

      Por cierto, Sr. Tarski, cojonudo su blog. Hats off.

      • Fernando dice:

        La competencia perfecta es poco común en la economía. En este tipo de mercado el precio, y no la calidad de los productos o servicios, es determinante para que se vendan. Para mantenerse en el mercado las empresas tienen que competir con otras reduciéndose costes y precios, consiguiéndolo con grandes inversiones de capital.

        El crecimiento económico es necesario si el objetivo de una sociedad es mantener su nivel económico. En el siglo XIX vivían aproximadamente 1000 millones de personas en la Tierra. En el siglo XX se alcanzaron los 6000 millones. Sin crecimiento, los bienes y servicios producidos en el siglo XX, los mismos que en el siglo XIX se tendrían que distribuir entre 5000 millones de personas más.

  5. Fernando dice:

    Adam Smith, además de economista era filósofo. Como muestra de la base ética de su obra, copio un texto de la “Teoria de los sentimientos morales”: “Todos los miembros de la sociedad humana necesitan de la asistencia de los demás y de igual forma se hallan expuestos a menoscabos recíprocos. Cuando la ayuda necesaria es mutuamente proporcionada por el amor, la gratitud, la amistad y la estima, la sociedad florece y es feliz”.
    Por supuesto, la economía tiene que ver con los humanos. Los agentes de una economía de libre mercado son en último término personas. Ahora bien, la teoría económica estudia los hechos económicos y los efectos de las políticas económicas que pueden adoptar los gobiernos. La función de los economistas en una sociedad democrática es asesorar a los gobernantes, no es decirles lo que tienen que hacer. Naturalmente, los economistas tienen sus propios intereses e ideología y cuando utilizan su posición intelectual en beneficio propio se convierten en manipuladores de gobernantes. En otros casos, son los políticos los que les dicen a los economistas lo que tienen que hacer (p.ej. el ministro de economía durante la 2ª legislatura del PP, Rodrigo Rato, cuando le dijo al gobernador del Banco Central, Jaime Caruana, que no podía revelar la existencia de una burbuja inmobiliaria -los economistas supervisores del Banco de España habían presentado informes sobre los riesgos que estaban acumulando las entidades financieras españolas-).

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